Safo: una gran poetisa casi condenada al olvido

Sus muchos detractores no consiguieron borrarla de la Historia. Ni siquiera la orden, dada por el papa Gregorio VII en 1073, de quemar todos sus manuscritos por considerarlos inmorales, ha sido capaz de condenar la obra de Safo al olvido. No podemos, sin embargo, disfrutarla al completo. Apenas nos han llegado algunos fragmentos, a través de otros autores que citan sus poemas o en deteriorados papiros.

Lo poco que se ha podido salvar de sus poemas nos permite conocer algunos detalles sobre su vida. Safo nació en el siglo VII a. C., en la isla griega de Lesbos. De familia aristocrática, se casaría con un rico comerciante y tendría una hija. Se le atribuye la fundación de un círculo cultural o escuela para mujeres llamado Casa de las servidoras de las musas, vinculada al culto de Afrodita, donde instruía a jóvenes nobles.

Los poemas de Safo, destinados a ser cantados y acompañados por una lira, se diferencian de los de sus coetáneos por ser mucho más intimistas. Safo no trata en ellos de política ni de proezas militares sino de sentimientos. En su Oda a Afrodita, el único de sus poemas que nos ha llegado prácticamente completo, pide ayuda a la diosa, pues sufre por un amor no correspondido. Los celos es el principal tema de su poema Los efectos del amor. En él describe como el fuego corre bajo su piel, los oídos le zumban y se estremece al ver a la persona querida hablando y sonriendo a un hombre.

Que el ser amado en sus poemas sea una mujer se ha interpretado como una prueba de su homosexualidad. De hecho, la palabra lesbiana deriva de la isla de Lesbos y safismo es un término utilizado para referirse a la atracción sexual que una mujer siente hacia otra.

Más allá de su relación con la etimología de estas palabras, es a través de su obra que Safo realiza su gran aportación a la cultura occidental. Inventó la estrofa sáfica que se compone de cuatro versos: tres endecasílabos sáficos y un pentasílabo adonio. Su nombre figuraría en la lista de los nueve poetas líricos, un canon de poetas de la Grecia Antigua considerados dignos de estudio por los expertos helenísticos de Alejandría. Platón incluso se referiría a ella como la «décima musa».

Desde la antigüedad, su poesía inspiraría a otros autores como Catulo y daría lugar a múltiples traducciones y versiones. Sería también imitada en la literatura varios siglos después. Por ejemplo, Luis de Góngora utilizaría el endecasílabo sáfico en la Fábula de Polifemo y Galatea y el poema de Pablo Neruda, Angela Adónica, sigue la estructura sáfica.

Aunque su propia obra ha sobrevivido penosamente hasta nuestros días, la figura de Safo lo ha hecho a través del arte. Fue representada en cerámicas y esculturas griegas, lo que da una idea de su popularidad en la Antigua Grecia. Más tarde sería protagonista en la obra de pintores, escultores y escritores. Una Safo atormentada por un amor no correspondido aparece en los cuadros de grandes pintores europeos del siglo XIX, que reflejan una visión romántica de la poetisa. Yo, sin embargo, prefiero quedarme con la Safo de James Pradier que representa un momento de introspección, más acorde con su labor como escritora. La escultura, que podéis ver en esta foto, se encuentra en París, en su famoso Musée d’Orsay.

Espero que os haya gustado esta entrada. Si queréis descubrir la historia de otras escritoras que han dejado su marca en la historia, os invito a leer mi entrada sobre Christine de Pizan. Una mujer impresionante que alcanzó el éxito como escritora en plena Edad Media.

Fuentes:

  • La expresión del amor en el tiempo. Violeta, Safo. Soledad Fariña Vicuña, Universidad Diego Portales, Revista Iberoamericana, Vol. LXXVII, Núms. 236-237, Julio-Diciembre 2011, 1019-1037
  • Patrimoine Litteraire Européen, Volumen 2, pág. 54-58
  • Wikipedia
  • BBC News Mundo, Abril 2019, Safo de Lesbos, la poeta cuya idea sobre el amor y la sexualidad está vigente 2.600 años después link
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