Consejos para escritores: Creando a tu protagonista (II)

Al protagonista de una historia le corresponde la tarea hercúlea de retener la atención del lector de tal manera que no pueda dejar el libro. Querrá seguirlo a través de las páginas para descubrir sus secretos, verlo superar adversidades y alcanzar su objetivo al final. John Truby, guionista y consultor para la industria del cine, dedica bastantes páginas de su libro La anatomía de una historia a cómo crear el protagonista. Para John Truby, es una tarea compleja en la que hay que proceder por etapas, añadiendo capas como si de una pintura se tratara. En una entrada anterior escribí sobre cuáles son los requisitos que, según él, el personaje principal de una historia debe cumplir. En este post hablaré de la última etapa que identifica en su libro: definir al protagonista a través de su adversario.

El rol clave del adversario para definir a tu protagonista

De todas las conexiones que la red de personajes de tu novela presenta, la relación entre el protagonista y su principal adversario o antagonista es la más importante, pues determina cómo se va a construir la historia. Para Truby, este personaje ayuda al escritor de múltiples maneras. El antagonista es clave ya que el héroe de la historia aprende a través de él. En realidad, es solo porque el adversario ataca las debilidades del protagonista que este se ve obligado a superarlas. Tu protagonista tan solo estará a la altura si tiene ante él un buen adversario. Truby da como ejemplo la situación en la que el protagonista y su adversario son jugadores de tenis. Si el protagonista es el mejor jugador del mundo y el adversario un mal jugador, la historia será aburrida. Pero si el antagonista es el segundo mejor jugador del mundo, el héroe deberá esforzarse, el otro responderá con su mejor juego y la tensión de la historia aumentará. Así, Truby nos da los siguientes consejos para crear a un buen adversario.

Consejo 1: Haz que sea necesario

El antagonista es la única persona en el mundo que puede atacar las debilidades del protagonista y debería hacerlo sin descanso. Es el oponente que obliga a tu protagonista a superarse o que lo destruye. Es el que hace posible que el héroe de la historia crezca.

Consejo 2: Hazlo humano

Este consejo no quiere simplemente decir que el adversario no sea un animal, objeto o fenómeno, si no que sea tan complejo y valioso como el protagonista. Para Truby, esto significa que el antagonista es en cierta manera el doble de tu héroe. Este concepto de doble ofrece una serie de posibilidades en las que el héroe y su adversario se comparan entre ellos y eso ayuda a que se definan mutuamente. Como el protagonista, su contrincante tendrá un numero de debilidades que le están haciendo la vida difícil a él mismo o a los demás. Querrá también obtener algo, idealmente la misma cosa que el protagonista y deberá tener la habilidad de poder presionarlo para empujarlo al éxito (o al fracaso).

Consejo 3: Dale valores contrarios a los del protagonista

Las acciones del héroe y su adversario están basadas en una serie de valores que representan la visión que cada uno tiene de lo que es una buena vida (riqueza, éxito…). En las mejores historias, según Truby, los valores del adversario entran en conflicto con los del protagonista. A través de ese conflicto, el lector puede ver qué manera de vivir la vida es superior. Gran parte del poder de la historia dependerá de la calidad de ese conflicto.

Consejo 4: Dale un argumento moral fuerte pero fallido

Un contrincante que es malvado no tiene interés. En la mayor parte de los conflictos en la vida real no hay bueno y malo. En una buena historia, tanto el protagonista como su adversario creen que han tomado el camino correcto y ambos tienen razones para creer que es así. A igual que el protagonista, el adversario intenta justificar sus acciones desde un punto de vista moral. Para Truby, el buen escritor describirá el argumento moral del adversario haciéndolo que sea un argumento convincente y poderoso pero, al mismo tiempo, equivocado. 

Consejo 5: Dale ciertas similitudes con el protagonista

El contraste entre el protagonista y el antagonista serán tanto más fuerte cuanto más tengan en común. Cada uno presentarán un enfoque distinto al mismo dilema. Al hacerlos similares, se evita además crear un héroe que sea perfecto y un adversario que sea completamente malvado. Truby recomienda no pensar nunca en el protagonista y su antagonista como polos opuestos, sino como dos posibilidades dentro de una gama de posibilidades.

Consejo 6: Mantenlo en el mismo lugar que el protagonista

Truby reconoce que esto no suena muy lógico, pues dos personas que no se aprecian tienden a evitarse. Sin embargo, explica, si el protagonista y su adversario van en direcciones opuestas, será muy difícil crear el conflicto entre ellos. Para él, el truco está en encontrar una razón sencilla por la que ambos estén en el mismo lugar a lo largo de la historia.

Si te interesa profundizar en el tema, no dudes en leer La anatomía de una historia. Es un libro denso, pero muy interesante y fácil de seguir pues Truby utiliza muchos ejemplos de historias que seguro conoces.

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Fotos de drobotdean y master1305 via freepik

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