Consejos para escritores: creando a tu protagonista (I)

Si nos preguntan qué es lo más importante en una novela, posiblemente contestaremos cosas muy distintas. Para unos será la trama, para otros el ritmo. Algunos resaltarán la ambientación o los diálogos, muchos mencionarán a los personajes. Entre estos, hay uno que lleva sobre sus espaldas una gran parte del peso de la narración y por lo tanto de la responsabilidad de que la historia funcione o no. Se trata del protagonista. Pero ¿qué requisitos debe cumplir un buen protagonista?

creando a tu protagonista

John Truby, guionista y consultor para la industria del cine, nos da la respuesta en su libro La anatomía de una historia. En esta entrada condensaré sus consejos sobre cómo crear al héroe de tu relato. En otra posterior me centraré en el antagonista que, para John Truby, tiene también un importante rol en cualquier historia. Adaptaré sus consejos al caso de la novela, aunque él habla en términos más generales. Su objetivo es enseñarnos cómo se escribe una gran historia, independientemente de que lo que estemos escribiendo sea un guion, una novela, una obra de teatro o un relato corto.

Requisito 1: Haz a tu protagonista continuamente fascinante

Truby is tajante, tu protagonista es el que tira de toda la historia y por lo tanto tiene que captar la atención de tu lector y no soltarla en ningún momento. No debe haber ningún punto muerto en la narración. En cuanto tu protagonista se vuelve aburrido, la historia se acaba. ¿Cómo mantener entonces la atención del lector? Según Truby, una de las mejores maneras es hacer de tu protagonista alguien misterioso para que el lector se diga: «Este oculta algo» y quiera seguir para descubrir qué es.

Requisito 2: Haz que el lector se identifique con el protagonista, pero no demasiado

El objetivo es que se sienta emocionalmente cercano o ligado a tu protagonista. Esto no se consigue, nos dice Truby, añadiendo características al personaje relativas a su género, sus estudios, su trabajo, su nivel adquisitivo o su vestimenta. Si el lector solo se identificara con características específicas, nadie se identificaría con nadie, pues cada personaje tendría muchas características que el lector no comparte. Según Truby, el lector se identifica con un personaje en base a dos elementos: sus deseos y su dilema. El deseo del protagonista es importante en la historia porque el lector quiere que el héroe alcance su objetivo, que tenga éxito. El dilema es una lucha interna que el lector quiere que el protagonista resuelva. Sin embargo, el lector no debe identificarse demasiado con el protagonista. Si no, será incapaz de mantenerse a una distancia suficiente para que pueda ver al protagonista evolucionar.

Requisito 3: Haz que el lector empatice con el protagonista, pero sin que simpatice

Tener un héroe que gusta (el lector simpatiza con él) puede ser útil pues el lector querrá que el protagonista consiga su objetivo. Sin embargo, algunos de los mejores protagonistas que se han creado no nos resultan simpáticos. Aun así, nos fascinan. Según Truby, empatizar significa que entendemos al personaje y nos importa lo que le pasa. Quizás no nos guste lo que hace, pero si sabemos por qué lo hace (motivo), entonces lo entenderemos (empatizaremos con él), aunque no aprobemos sus acciones (no simpatizaremos). Mostrarle el motivo al lector es esencial para mantener su interés en el personaje. Esto no significa, sin embargo, que el protagonista también sea consciente de ese motivo. A menudo, el protagonista no sabe cuál es la verdadera razón por la que persigue su objetivo.

Requisito 4: Dale a tu protagonista un objetivo tanto moral como psicológico

Esto es esencial, según Truby, para que tu personaje tenga un mayor impacto y, por lo tanto, que la historia tenga una mayor carga emocional. Ambos objetivos están relacionados con las debilidades del personaje. Algo falta dentro de él, algo tan profundo que le impide avanzar y le está arruinando la vida. Necesita superarlo, cambiar para poder vivir mejor.

El objetivo moral es la necesidad que tiene tu personaje de corregir esas taras que hacen daño a los demás. Es, por ejemplo, arrogante, un mentiroso o se aprovecha de los demás. El objetivo psicológico es la necesidad de superar esas flaquezas que le hacen daño a él mismo. Le falta, por ejemplo, coraje para participar en algo o para postular a un puesto de trabajo. Para Truby, es importante que tu protagonista no sepa lo que necesita al principio del relato, ya que la historia terminaría ahí, sino cerca del final.

***

Bueno, pues hasta aquí por el momento. La segunda parte de esta entrada, dedicada al antagonista, estará pronto lista. Entre tanto, podrás encontrar más consejos para escritores en entradas anteriores como: Consejos para escritores: errores a evitar.

Foto principal de la entrada de whatwolf via freepik.es

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